Tratar a un modelo de lenguaje como un colaborador junior sin memoria y con problemas ocasionales de exceso de confianza me resultó más útil que tratarlo como un oráculo. Prepara borradores; no decide.
Los flujos que perduraron: resúmenes iniciales, generación de código repetitivo y depuración explicando el problema en voz alta. Los que no: cualquier cosa que requiriera que el modelo supiera algo verdadero sobre el mundo de hoy.